Las visiones cinematográficas sobre el mito del vampiro funcionaron, en la historia del siglo XX, como un medio idóneo para aggiornar el clásico texto de Bram Stoker escrito hace más de cien años atrás. Si bien el escritor inglés produjo un personaje arquetípico que devino en un género en sí mismo, el paso del tiempo, los avances tecnológicos, los cambios sustanciales en la cultura occidental y las mutaciones ético-religiosas que manifestó el hombre hicieron necesario adaptar dicha entelequia literaria a la posmodernidad y todas las filias y fobias que aquella trajo consigo.