María Ángeles (Carmen Maura) se devanea por el mercado de frutos de Tánger como un pez en el agua. Española de origen, septuagenaria, grácil y con una vida entera en aquella factoría española pasa sus días entre los recuerdos y la tranquilidad que otorga el haber vivido lo suficiente. Sin embargo, la calma se termina cuando llega su hija de modo intempestivo y le comunica que acaba de separarse de su marido y que necesita que venda la casa de Tánger, único bien material, por el cual puede hacer algo de dinero y solventar su crisis.
A partir de ese momento la anciana queda expuesta a un estado de indefensión que la llevará a vivir una serie de situaciones que comprenderán desde un encierro temporal en un geriátrico “de lujo” hasta desarrollar las habilidades menos pensada para sobrevivir en un mundo en el que pone a los viejos en un lugar de deshecho y les quita la palabra, la capacidad de pensar, sentir e incluso amar como cualquier otro ser humano.
El film de la directora Mariam Touzani (de origen marroquí y debutante en el cine en español) crea una trama deliciosa en la que, a través de la historia de una anciana que padece una enorme injusticia en tiempos donde el individualismo y la falta de empatía reinan logra poner de manifiesto la crueldad que las sociedades actuales ejercen sobre quienes atraviesan la vejez. A lo largo del film, la directora traspola en la magistral actuación de Carmen Maura las cualidades de una mujer que demuestra no sólo ser portadora de una férrea identidad (pese a haber vivido en Tánger nunca dejó de ser ni sentirse española) sensibilidad y que sostiene su existencia en base a los recuerdos y la memoria.
Así es como a partir del tópico de la injusticia y del punto de giro que experimenta María Ángeles -con la aparente pérdida de su casa y todos los tesoros de la memoria que habitan en ella- dejan claro en la mente del espectador que los seres humanos, más allá de las vicisitudes jamás pierden la capacidad de sentir, amar y soñar futuros posibles incluso cuando se experimenta la que se cree “la última etapa de la vida”.
Si bien la pieza es portadora de una trama exquisita y cuidada en cada uno de sus detalles, la capacidad interpretativa de Carmen Maura barrena cualquier elemento narrativo o técnico que se pueda mencionar. Portadora de un cuerpo de ocho décadas y un alma que parece mutar sabiamente en cada período de vida que atraviesa, la leyenda española en la piel de la atosigada María Angeles logra emocionar, generar empatía, identificación y pone a pensar que llegó el momento de cambiar el paradigma moderno de juventud como divino tesoro.
Por ello, mas allá de ser un film que en apariencias se presenta como un moderno melodrama, Calle Málaga es la excusa perfecta para que Touzani se focalice en los aspectos más elementales del ser y, a partir de ellos, logre una reivindicación no sólo de la tercera edad como un espacio en el que el goce aún puede ser posible sino además, para dejar flotando en el aire la idea de que la memoria y los recuerdos son dos elementos indispensables para alcanzar felicidad y perpetuar la existencia.
Calificación: **** Muy buena
CALLE MÁLAGA (Marruecos, Francia, España, Alemania, Bélgica/2025). Dirección: Maryam Touzani. Elenco: Carmen Maura, Marta Etura, Ahmed Boulane y María Alfonso Rosso. Guión: Maryam Touzani y Nabil Ayouch. Fotografía: Virginie Surdej. Edición: Teresa Font. Música: Freya Arde. Duración: 116 minutos.