Manuela es una joven chilena que habita en Paris desde hace un tiempo y allí desarrolla su proceso de transición sexual. Al inicio del film la joven aparece bailando en diferentes locaciones de la capital francesa e invita, con ello, a recrear simbólicamente en la mentalidad del espectador algunos de los mitos que pesan sobre ella tales como que es la ciudad del amor, que es un sitio ideal donde la felicidad está asegurada y esa idea de que es el único lugar en el planeta donde aún se puede soñar con la bohemia eterna.