Con el correr de los tiempos la literatura latinoamericana demostró que, si bien fue influida por los autores españoles luego de la conquista, supo consolidar estilos y cosechar una buena cantidad de escritores que le otorgaron autonomía propia. En ese sentido, el siglo veinte fue el período en el que se dio mayor producción literaria propiciado por el famoso Boom latinoamericano de los años sesenta en el que Cortázar, García Márquez, Carlos Fuentes, José Donoso, Alejandro Carpentier y Mario Vargas Llosa se transformaron en indispensables de aquel movimiento sumado a una pléyade de autores posteriores como Manuel Puig, Reinaldo Arenas, Roberto Bolaños, Antonio Skármeta, Fernando Vallejo, Isabel Allende, Laura Esquivel o Laura Restrepo. De esa forma, la literatura hispanoamericana dio miles de cuentos y novelas de enorme nivel literario que terminaron siendo traducidas a guión y llevadas a la pantalla grande o en formato de series por diferentes cadenas de televisión o las actuales plataformas.
Aquí les comparto 10 piezas emblemáticas de la literatura latinoamericana que fueron llevadas al cine:
LA CASA DE LOS ESPÍRITUS (Isabel Allende, Chile)
Isabel Allende es una de las escritoras más importantes de las letras chilenas. Sobrina del ex presidente socialista Salvador Allende tanto ella como sus familiares sufrieron los embates de la dictadura de Augusto Pinochet, la cual no sólo provocó la muerte de su tío sino, además, la diáspora de toda la familia en diferentes lugares del mundo. Por ello, no es casual que La casa de los espíritus esté tan cargada de su propia historia y del devenir que sufrió su papis desde fines del siglo XIX e inicios del XX. Así es como en la novela, el film se centra en la historia de la familia Trueba, una de las más acaudaladas y poderosas de Chile que sobrevive a tres generaciones demostrando que la oligarquía - con todos sus bemoles- fueron, son y serán una estructura de larga duración en la sociedad y la política trasandina. Con una clara influencia del realismo mágico iniciado en el boom latinoamericano, Allende logra una novela fascinante cargada de elementos surrealistas pero con una enorme crítica social a los modos en que se conformó el aparato político e ideológico chileno a lo largo del siglo XX.
LA MANSIÓN DE ARAUCAIMA (Álvaro Mutis, Colombia)
Cuenta la leyenda que en 1978 Alvaro Mutis y Luis Buñuel hicieron una apuesta: llevar al cine una historia que tuviera elementos del gótico europeo pero ambientada en un espacio latinoamericano. Así es como Mutis dio rienda suelta a su imaginación y escribió La Mansión de Araucaima, la cual, una vez filmada, supo transformarse en film de culto y dar inicio a lo que muchos críticos dieron en llamar Gótico latinoamericano, como una prolongación del barroco tardió americano. En la historia, Mutis imagina una vieja mansión en la que habitan varios personajes que forman un grupo cerrado: el guardián, el dueño, el piloto, el sirviente, la Machiche y el fraile. Cada uno de ellos se encuentran allí por diversos motivos y conviven en un aparente equilibrio hasta que llega Ángela, una joven que irrumpe en el lugar y les trastoca las pasiones, los valores y las estructuras que creían sólidas hasta entonces. El film es una interesante propuesta para indagar en otro ejemplo mas del enorme talento colombiano para imaginar historias de realismo mágico, llenas de preciosas imágenes y cargadas de simbolismos que le proponen al espectador un interesante juego de interpretación.
COMO AGUA PARA CHOCOLATE (Laura Esquivel, México)
Cuando Laura Esquivel escribió su novela, el mundo literario supo que en poco tiempo se transformaría en película ya que contaba con todos los elementos para ser traducida al lenguaje audiovisual. Ambientada en los años de la Revolución Mexicana, Laura Esquivel creó una historia de amor trunco como consecuencia del tradicionalismo y los mandatos familiares imperantes en aquellos años. Tita (Lumi Cavazos) es una joven que nació en el seno de la gastronomía familiar. Desde pequeña fue instruida en las artes culinarias y, a la edad de quince años, su madre le revela que deberá quedarse soltera para cuidar de ella hasta su vejez. En ese mismo momento, como una burla del destino, aparece Pedro (Marco de Leonardi) con la firme decisión de pedir la mano de Tita y allí se encuentra con el impedimento proveniente de la decisión familiar. A partir de ese momento el amor trunco se transforma en un modo de sortear la vida y mutar la posibilidad de poder llevarlo a cabo en la ilusión que la sostendrá con vida hasta el final de sus días. Por estos días también puede verse la serie adaptada por Netflix que versa sobre la misma trama aunque con un elaborado trabajo de adaptación ya que el cambio de formato implicó una reestructuración del relato y del film original.
LA FIESTA DEL CHIVO (Mario Vargas Llosa, Perú)
Basada en la novela homónima del peruano Mario Vargas Llosa la historia está ambientada en la Santo Domingo (República Dominicana) en 1992. Urania Cabral (Isabella Rossellini) regresa a su ciudad natal. Apenas reconoce al viejo calvo y desdentado que yace en su lecho, mudo e inmóvil, casi inerte. Es su padre, Agustín Cabral, alias "Cerebrito", Presidente del Senado y mano derecha del dictador Rafael Trujillo durante muchos años. Hasta que cayó en desgracia. Pero de aquello ha pasado mucho tiempo. Todo ello lo recuerda Urania, a través de su ingenua mirada infantil. Se lo cuenta a su tía y a sus primas, que no entienden por qué Uranita ha estado tanto tiempo sin venir a verlos, a ellas y a su propio padre. Urania les cuenta que tampoco ha podido olvidar el día en que Agustín, inexplicablemente, fue repudiado por el Jefe. Hubiera hecho cualquier cosa por él, por recuperar su favor. En aquellos mismos días, Amadito, Antonio de la Maza y otros conspiradores planeaban acabar con la vida del Chivo, acribillándolo en su Chevrolet, y terminar así, tras tres décadas de feroz dictadura, con uno de los dictadores más crueles y sanguinarios de América Latina.
SANTITOS (María Amparo Escandón, México)
A diferencia de Colombia que se alzó gracias a García Márquez como la capital oficial del realismo mágico, México no corrió la misma suerte. Sin embargo, en 1999 con la edición de Santitos (novela escrita por María Amparo Escandón) el país tuvo su revancha y le mostró al mundo la enorme capacidad narrativa de los escritores aztecas dentro de las letras hispanoamericanas. En la novela Esperanza es una hermosa mujer de treinta y cinco años que acaba de perder a su hija por una aparente enfermedad desconocida en un hospital. Para evitar la propagación del misterioso virus que padecía la joven deciden sepultarla de inmediato, negándosele a su madre reconocer el cuerpo. Desde la pérdida de su marido no conocía un dolor tan grande, pero su resistencia a aceptar la muerte, la soledad, y su enorme fe en los milagros confirman en ella la esperanza de que suceda uno. Es entonces cuando San Judas Tadeo, un santito para casos desesperados, se le aparece en el horno de la cocina y le revela que la niña está viva a la vez que le indica un extraño camino para dar con ella. El film cuenta el derrotero de Esperanza para encontrar a su hija y de todo lo que le va sucediendo en el camino, el cual acabará transformándola en una eprsona completamente diferente.
LA VIRGEN DE LOS SICARIOS (Fernando Vallejo, Colombia)
Fernando Vallejo no solo es uno de los escritores más prolíficos que dio Colombia luego de la experiencia del Boom sino, además, uno de los más controversiales. Con una veintena de libros editados y traducidos a varios idiomas, con La virgen de los sicarios logró llevar a la pantalla una historia fascinante y que, sin quererlo, terminó siendo una de las primeras películas que abrió el camino del cine queer en América Latina. Sin embargo, el elemento que más atractiva hace a la historia es el carácter autobiográfico que tiene la misma ya que se trata de una historia de amor vivida por el mismo autor y que resultó, por el contexto y los personajes que aparecen en ella, un melodrama posmoderno que no podía no ser traducido al lenguaje cinematográfico. La trama inicia en el mismo momento en el que Vallejo vuelve a Medellín tras una larga ausencia de treinta años. Nada de lo que encuentra en la ciudad se asemeja a la que él conoció en el pasado: sus padres están muertos, sus amigos ya no habitan allí, el espacio urbano que alguna vez habitó parece un paisaje apocalíptico y el narcotráfico se transformó en el actor principal definiendo el modo de vida de los pobladores. Así es como en ese contexto, una noche, aburrido y ataviado, asiste a un burdel para homosexuales en el que jovencitos venden sus servicios amorosos y allí conoce a Alexis, un joven que de noche entrega su cuerpo a hombres mayores y durante el día es sicario a sueldo de una organización de narcotraficantes. A partir de ese encuentro el autor comienza una tortuosa relación amorosa con el joven y se embarca en un viaje por universos que jamás hubiera imaginado en ningunas de sus ficciones.
VIENTOS DE LA HABANA (Leonardo Padura, Cuba)
Con una prolífica producción literaria Leonardo Padura es uno de los escritores más reconocidos de la nueva literatura cubana. Traducido a una decena de idiomas y transformado en best seller, con la saga Cuatro estaciones en La Habana logró posicionarse como un maestro de la novela negra latinoamericana. Con el inspector Conde como protagonista, en Vientos de la Habana imagina una trama en la que la aparición del cuerpo violado y asesinado de una docente del colegio al cual él asistió de joven, lo llevará a recorrer la ciudad tras los indicios, hechos y personajes que rodearon a la profesora. En paralelo, conoce a una enigmática mujer con la cual inicia un romance y a partir de ese encuentro y la llegada del caso, dividirá su vida en una Habana que ya no reconoce como propia y que le parece el triste recuerdo de lo que alguna vez fue. La historia es interesante no sólo por el gancho que tienen todas las historias policiales sino porque, además, deja en claro que las conductas criminales - e incluso pasionales- son propias del ser humano y que se pueden dar en cualquier geografía independientemente de los contextos o las formas políticas adoptadas en las sociedades en las cuales se materializan.
DOÑA FLOR Y SUS DOS MARIDOS (Jorge Amado, Brasil)
Los años setenta en Brasil tuvieron a dos autores que llevaron las letras brasileras a ser reconocidas a nivel mundial y a transformarse en films con enorme éxito de taquilla. Uno de ellos: José Mauro de Vasconcelos ideó novela que marcó a miles de niños en el mundo: Mi planta de naranja lima. El otro, Jorge Amado, hizo lo mismo con Doña Flor y sus dos maridos. En esta última, Amado cuenta la historia de Floripides Guimaraes, una joven y hermosa mujer conocida como Doña Flor que está casada con Valdomiro Santos Guimaraes, alias Vadinho. Si bien su marido es un irresponsable apostador y juerguista, Doña Flor se siente compensada con la ardiente vida sexual que le da su esposo. Cuando Vadinho muere de un infarto en pleno carnaval, Doña Flor sentirá que su vida ha quedado vacía. Al poco tiempo se casa con el respetable y pulcro Dr. Teodoro Madureira, un hombre metódico y responsable que no llega a llenar el vacío pasional dejado por su ex marido. Y allí es donde ocurre un hecho sobrenatural: Vadinho regresa del más allá dispuesto a saciar los deseos de la apasionada viuda como solo él sabe hacerlo. Con una clara influencia del realismo mágico latnoamericano, Amado logra una interesante comedia en la que el mundo de los vivos y los muertos logran burlar algunas reglas divinas en función del amor eterno y las pasiones más profundas del ser humano.
PEDRO PÁRAMO (Juan Rulfo, México)
Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera. Le apreté sus manos en señal de que lo haría, pues ella estaba por morirse y yo en un plan de prometerlo todo. "No dejes de ir a visitarlo -me recomendó. Se llama de este modo y de este otro. Estoy segura de que le dar gusto conocerte." Entonces no pude hacer otra cosa sino decirle que así lo haría, y de tanto decírselo se lo seguí diciendo aun después de que a mis manos les costó trabajo zafarse de sus manos muertas. Así comienza Pedro Páramo, la inolvidable novela de Juan Rulfo que fue llevada en varias oportunidades al cine y que, en esta reciente producción de Netflix, alcanza una de las mejores versiones de todas las que se hayan hecho. El joven Juan Preciado llega a Comala para reencontrarse con su padre y, a partir de ese momento, se embarca en un fantástico viaje en el que fantasía y realidad conviven sin un límite determinado. Para traducir el relato de Rulfo en imágenes el director Rodrigo Prieto llevó a cabo un trabajo audiovisual realmente de nivel, alcanzando con él la reivindicación de uno de los grandes clásicos de la literatura latinoamericana.
CIEN AÑOS DE SOLEDAD (Gabriel García Márquez, Colombia. Serie: 16 episodios)
Para muchos estudiosos de la literatura Cien años de soledad debe considerarse la piedra fundamental del “Realismo Mágico” latinoamericano y una de las piezas más emblemáticas surgida en el seno del famoso “Boom” de los años sesenta. Pieza de extrema complejidad (no sólo por la cantidad de personajes que tiene sino por la cantidad de años en los que transcurre la historia) cuando Gabriel García Márquez la publicó inmediatamente se transformó en una obra de culto logrando que se escriban sobre ella miles de críticas, análisis y manuales explicando cómo había que interpretarla ya que cuenta con numerosos elementos simbólicos que operan al servicio de los diferentes personajes y la trama. A simple vista la historia parece sencilla: en el mítico pueblo de Macondo, siete generaciones de la familia Buendía se enfrentan a una maldición, al olvido y a lo ineludible de su pasado y de su destino. Sin embargo, más allá de los conflictos, los amores, las filias y fobias de los variopintos personajes, se puede advertir en ellas el devenir de la historia colombiana la cual, al aparecer como telón de fondo de la trama , deja expuesto el complejo pasado que pesa sobre las almas y los cuerpos de cada uno de ellos.