“Estoy muy contenta con que la primera adaptación de un trabajo mío se haya hecho en Argentina a pesar de este contexto de desmantelamiento de la industria del cine nacional, que siempre estuvo pendiente de un hilo y con muchísimos problemas, pero éste es claramente y sin dudas el peor momento. Es como una especie de patada en el piso a una industria que siempre la peleó mucho, ¿no? Y que hayan podido hacerla es un síntoma de la resistencia de los creadores y de la fuerza del cine argentino, que es un cine muy poderoso. Y que la primera película sobre una obra mía sea en Argentina y con una directora mujer es azar, pero la verdad es que me satisface mucho”
Mariana Enríquez
Es bien sabido que la adolescencia es una de las etapas más conflictivas en la vida de cualquier ser humano. Si a esa conflictividad lógica de la edad se le suma una situación afectiva plagada de carencias y el escenario de un país a punto de explotar, no puede surgir otra cosa más que un cuento de terror. Así es como con esos condicionamientos narrativos Mariana Enríquez creó el cuento La Virgen de la tosquera una de las perlas negras que forman ese rosario literario que es Los peligros de fumar en la cama, una de sus primeros libros de cuentos que la volvieron popular y que la transformaron en una de las escritoras más leídas de la nueva literatura argentina.
Al igual que en los otros cuentos que integran la antología mencionada, La virgen de la tosquera es el resultado de la cosmovisión de una joven escritora que atravesó en su propia adolescencia, una transición hacia la democracia, eternos veranos con cortes de luz programados, la hiperinflación, los intentos de golpes de estado a Raúl Alfonsín y la tristemente recordada crisis del 2001 que la encontró a medio camino entre esa adolescencia que se diluía y el traspaso a una adultez que le llegaba con el peor de los escenarios de fondo.
El proyecto de Laura Casabé (directora) y de Benjamín Naishtat (guionista) más allá de ser el primer trabajo fílmico que se realiza sobre parte de la obra de Mariana Enriquez no tradujo en imágenes el cuento con total fidelidad sino que realizaron una adaptación libre del relato original ya que, al texto tal como se publicó, se le agregó la trama de “El carrito”, otro cuento que forma parte de la antología y que les sirvió para crear con él una mayor densidad de horror al planteo original de la trama de la virgen. En ese sentido, más allá de la digresión narrativa que decidieron materializar en pantalla, la historia mantiene el nodo argumental propuesto por la autora.
La trama transcurre en un verano de 2001 donde la crisis estalló y los cortes de luz hacen de la vida de los ciudadanos un verdadero suplicio. Allí, Natalia pasa las tardes junto a sus dos amigas en una anodinia desequilibrante, a la vez que piensan diferentes opciones para seducir a Diego, un ex compañero de secundaria del cual las tres están enamoradas. En ese contexto conocen a Silvia, una estudiante de letras mayor que ellas y que exhibe, en pleno siglo XXI, los ideales del hippismo y la libertad sexual como un emblema de resistencia en aquel desequilibrante momento histórico. A su vez, Natalia padece de una falta de atención y afecto por parte de su abuela que la cría (ya que su madre por la crisis emigró a España y nunca más tuvo contacto con ella) razón por la cual ve en Silvia a un referente, un espacio de pertenencia y un ejemplo a seguir.

Sin embargo, la apacible relación que une al grupo – y que también incluye a Diego- se romperá cuando en ese verano, apaciguados por el calor y una serie de eventos urbanos que los desestabilizan comienzan a asistir a una tosquera ubicada en las afueras de la ciudad. Entre algunas de esas visitas, Natalia advierte que entre Silvia y Diego comienza a darse una tensión sexual muy fuerte y tanto ella como sus amigas, transforman la desilusión en odio, viendo a Silvia como abusiva y un potencial peligro para que ellas puedan alcanzar, aunque sea en fantasías, su ansiado objeto de deseo. Así es como Natalia, desesperada y llena de odio, le pide a su abuela que la ayude mediante una brujería a neutralizar el poder de aquella que “se quiere quedar con algo que nos pertenece”. La abuela accede a su pedido y mediante un conjuro casero cargado de malas intenciones, abre el portal hacia una tragedia al mejor estilo de las que idearon los griegos en el siglo V o Shakespeare en el período Isabelino.
Esta puesta cinematográfica resulta una excelente oportunidad para recordar aquel fatídico verano que inició en los últimos días de diciembre de 2001 (y que se extendió hasta marzo de 2002) en el cual la sucesión de cinco presidentes en once días superó cualquier posibilidad de ficción pensada hasta entonces. En medio de ese contexto, el trauma de la adolescencia, el abandono, el despertar sexual, el fanatismo y los celos le supusieron a Enriquez una materia prima tan genuina como descarnada para elaborar una tragedia digna de ser llevada, años después a la pantalla grande.
Aquellos elementos de esoterismo y el hábito por las prácticas demoníacas aparecen en el relato de Enriquez como un verdadero bálsamo y una forma de resistencia en un contexto social y económico en el cual parecía que todo era válido con tal de sobrevivir. Pero en el film de Casabé aquellos tópicos funcionan como el gancho ideal para consolidar una preciosa obra de terror local que ahonda en las profundas aguas de la adolescencia y en cómo las pasiones, entonces, aparecen magnificadas en aquel proceso vivencial.
El hecho de que Casabé haya optado por actores desconocidos (el único popular es Dady Brieva, quien pese a tener una intervención secundaria sorprende por haber construido un personaje que bien merecería un spin off individual) hace que el espectador no se encandile con divismos y pueda focalizarse en la historia que plantea la trama acompañando al proceso psicológico y emocional que pone en marcha Natalia una vez que identifica a Silvia no sólo como su enemiga sino, también, como un objetivo a eliminar.
A partir de este primer film vendrán otros con historias escritas por Mariana Enríquez. Por ello, La virgen de la tosquera, más allá de la posibilidad de seguir perfeccionando el género de terror en la cinematografía nacional (que tanto nos costó materializar) es una invitación directa a imbuirse en la literatura de Enriquez y perderse en los negros y profundos universos que atraviesa en cada una de sus obras.
Una pieza literaria adaptada a la pantalla grande siempre se agradece. Y cuando invita un viaje al horror más profundo, mucho más.
Calificación: *** Buena
LA VIRGEN DE LA TOSQUERA (2025) Argentina, España y México, Dirección: Laura Casabé, Guión: Benjamin Naishtat, Elenco: Dolores Oliverio, Agustin sosa, Isabel Bracamonte, Candela Flores, Luisa Merelas, Fernanda Echevarría del Rivero, Dady Brieva, Fotografía: Diego Tenorio, Música: Pedro Onetto, Duración: 90 minutos, Color.