“Estoy muy contenta con que la primera adaptación de un trabajo mío se haya hecho en Argentina a pesar de este contexto de desmantelamiento de la industria del cine nacional, que siempre estuvo pendiente de un hilo y con muchísimos problemas, pero éste es claramente y sin dudas el peor momento. Es como una especie de patada en el piso a una industria que siempre la peleó mucho, ¿no? Y que hayan podido hacerla es un síntoma de la resistencia de los creadores y de la fuerza del cine argentino, que es un cine muy poderoso. Y que la primera película sobre una obra mía sea en Argentina y con una directora mujer es azar, pero la verdad es que me satisface mucho”