Las mansiones embrujadas fueron, son y serán uno de los tópicos más atractivos para generar historias de terror. Desde los orígenes mismos del cine comenzaron a proliferar en la pantalla y fue en las décadas del cuarenta y cincuenta que encontraron un espacio de privilegio no sólo con directores que las eligieron como temática sino también por el público que les brindaban su apoyo transformándolas en éxitos de taquilla.