Esta semana España perdió a uno de sus actores más emblemáticos y significativos de toda su historia: Eusebio Poncela. Nacido el 15 de septiembre de 1945 en Madrid, desde muy joven incursionó en las artes escénicas y, luego de algunos años de anonimato, a fines de los setenta e inicios de los gloriosos 80´s postfranquistas consolidó una de las carreras más prestigiosas y respetadas del nuevo cine español. Actor de cine y tv, guionista y director teatral, a lo largo de su vida supo encarnar grandes desafíos artísticos que lo posicionaron como un verdadero hombre de "cine de autor". Dueño de una enorme versatilidad y un talento increíble para pergeniar actuaciones variopintas, Poncela supo transformarse en un "imprescindible" a la hora de pensar la historia del cine español de los últimos cincuenta años.
En este artículo les comparto los 10 mejores trabajos para recordarlo eternamente:
LA MONTAÑA MÁGICA (1974) de Narciso Ibanez Menta
Dirigido por Narciso Ibañez Menta y encarnando a Hans Castorp (personaje que aparece en la novela homónima de Thomas Mann) Poncela demostró que era un actor con un enorme talento y que podía interpretar personajes de grandes piezas literarias sin arriesgarse a experimentar el fracaso. La película, realizada para TVE fue uno de los primeros trabajos que le dió popularidad y lo ubicó en el centro de la escena de una España que renacía de sus cenizas y pronto se transformaría en una de las grandes capitales culturales de fines del S. XX
ARREBATO (1979) de IVán Zulueta
En 1979 y bajo la dirección del talentoso Iván Zulueta se puso en la piel de José Sirgado, un cineasta de clase B que entre su adicción a la heroína y un alto grado de paranoia producto de los abusuos con aquella, intenta cortar definitivamente su compleja relación con Ana (encarnada por una jovencísima Cecilia Roth) y aguardar el que cree será su final, anticipado por diferentes pruebas salidas de los fotogramas de un film que filmó uno de sus mejores amigos. La película se transformó rápidamente en una pieza de culto y algunos críticos no dudan en catalogarla de "vanguardista" e icónica, ya que mucha de su estética sirvió de influencia para cineastas que, años más tarde, lograron consolidar carreras sostenidas en sus grandes talentos.
OPERACIÓN OGRO (1979) de Gillo Pontecorvo
La operación terrorista de ETA que el 20 de diciembre de 1973 puso fin a la vida del almirante franquista Luis Carrero Blanco fué un acontecimiento de tal magnitud que seis años después fue catalizado por el cine español y logró un enorme éxito de taquillas. Allí Poncela interpreta a Xabi, uno de los cuatro terroristas que planificaron el secuestro del dirigente para extorsionar al gobierno de Franco y pedir, a cambio, la liberación de 150 terroristas detenidos por acciones contrarias a la seguridad del estado español. Fue una de las primeras películas en las que Eusebio Poncela participó y que supo obtrener importantes galardones en festivales como el de Venecia y el de San Sebastián.
LOS GOZOS Y LAS SOMBRAS (1982)
Primer gran protagónico en su carrera y basada en la obra homónima de Gonzalo Torrente Ballester, Los gozos y las sombras significó no sólo un gran papel sino, además, el acceso a la popularidad que mantendría a lo largo de toda su carrera. Pareja inolvidable de la talentosa Charo López y ya considerado como un "hombre atractivo" por las mujeres de la época, en la serie interpreta a Carlos Deza, un familiar de terratenientes que llega Pueblanueva en Galicia para disputarle el poder del negocio pesquero a Cayetano Salgado (inolvidablemente interpetado por Carlos Larrañaga) quien mantiene oprimido al pueblo con su tiranía y exceso de poder.
PEPE CARVALHO (1986) de Adolfo Aristarain
Basada en la novela de Manuel Vázquez Montalbán, Pepe Carvalho fue una de las series más vistas en la historia de la televisión española. El protagonista es un curioso personaje que, en los años de la transición, luego de la muerte de Franco, se dedica a investigar casos privados utilizando su sapiencia y experiencia adquiridas en los años en que supo ser un militante comunista y hasta miembro encubierto en la CIA. Aquella experiencia del pasado le brindó toda una serie de elementos que en esos atribulados años ochenta le sirven para intentar reconstruir crímenes, perseguir maridos y esposas de clientes millonarios y hasta incluso colaborar con la policía y algunos de los personajes más emblemáticos de la península ibérica por aquellos años.
MATADOR (1986) de Pedro Almodóvar
Un año antes de protagonizar con Pedro Almodóvar una de las piezas más importantes del director español, participó cmo actor de reparto en Matador. El film cuenta la historia de un joven obsesionado con la tauromaquía y su encuentro con una abogada penalista que utiliza las técnicas de los toreros para asesinar a sus amantes. Poncela protagonizó al policía que debe investigar los homicidios y establecer qué relación existe entre aquellos crímenes y la violación perpetrada a una joven modelo que levanta las sospechas en el caso.
LA LEY DEL DESEO (1987) de Pedro Almodovar
Considerada por buena parte de la crítica como uno de los mejores trabajos de toda su carrera, Poncela le puso el cuerpo a Pablo Quintero, un cineasta homosexual que se devanea entre los excesos y las relaciones tortuosas. Junto a Carmen Maura y Antonio Banderas protagonizó no sólo una de las películas más polémicas y controvertidas del nuevo cine español sino que, además, sentó un precedente histórico al ser la primera película hispana que se jugó a contar una historia de amor homosexual, rompiendo con el canon cinematográfico occidental que basado en un puritanismo institucionalizado pedía la liberación a gritos.
MARTIN HACHE (1997) de Adolfo Aristarain
El personaje de Dante, actor homosexual (hombre con extremas dosis de sinceridad) le valió el ingreso en las pantallas argentinas y lo ubicó como un personaje admirado y aceptado por el público argentino, al punto tal de que lo llevara luego no sólo a filmar con cineastas locales sino, también, a vivir un tiempo en Buenos Aires, ciudad a la que declaró amar y sentirla como su segunda patria luego de su Madrid natal.
MERLÍ: SAPERE AUDE (Temporada 2)
Durante cinco capítulos y bajo la piel de Dino, hizo uno de sus últimos papeles. Dueño de un bar de ambiente catalán llamado "La Satanassa" Poncela le dió su cuerpo a un yonqui homosexual sobreviviente de los años ochenta que, entre reflexiones, anécdotas y un cóctel de varios fármacos le devuelve a Pol (hijo del recordado Merlí) una serie de enseñanzas que invitan a reflexionar a la audiencia sobre los verdaderos valores del hombre y la extrema decadencia vivida en este primer cuarto de siglo veintiuno.
EL PONCELA ARGENTINO
En su prolífica carrera Eusebio Poncela no sólo fue un ser que transitó varias territorialidades sino que, además, supo hacer de Argentina, una muy especial. Cuando a principios de los años 90 se trasladó a Buenos Aires para ponerse bajo las órdenes de Adolfo Aristarain para filmar Martín Hache, descubrió aquí un mundo que no sólo se asemejaba al Madrid que habitó durante años sino que, además, portaba una identidad muy similar a la que lo transformó en un "hacedor cultural" de aquellos años ochenta en los que, a ambos lados del Atlántico, el regalo de una nueva vida y la promesa de un mundo mejor no eran aún una utopía.
Durante el tiempo que duró el rodaje con Aristarain. Federico Luppi, Juan Diego Botto y Cecilia Roth vivió en la casa que compartían Fito Páez y la actriz en Palermo y rápidamente se hizo amigo de Umberto Tortonese y Alejandro Urdapilleta (con el primero llevaría a cabo, años despues, algunos proyectos teatrales con gran éxito) duó de culto para los amantes del under y quienes, por entonces, disfrutaban las mieles del éxito que Antonio Gasalla les había regalado como un deseo pedido a la lámpara de Aladino.
A continuación, algunos de los trabajos que realizó en nuestro país:
VIDEOCLIP DE "MATADOR" (1993)
Emparentado con la idea de un personaje de psiquis compleja, en el videoclip del hit de los Fabulosos Cadillacs aparece en algunos fotogramas rodeado de sangre y en una actitud que deja entrever que se trata del Matador al que alude la canción. El éxito del tema y la rotación del videoclip en las principales cadenas musicales tanto americanas como europeas, le permitieron traspasar las fronteras del mundo hispano y llegar hacia otras latitudes donde aún no era conocido.
PUBLICIDAD DE RENAULT CLIO "SOY EL DIABLO" 1998
El mito creado por su forma de vida y las historias que contaba haber vivido lo transformaron en el protagonista ideal para representar ni más ni menos que al mismo Satanás. En una recordada publcidad del por entonces reciente Renault Clío, se le aparece en el asiento trasero del auto a un joven que está a punto de perder su vida y, a cambio de entregarle su alma, le ofrece eternidad, lujos y mujeres.
LA SONÁMBULA (1998) de Fernando Spinner
Fábula distópica que plantea la pérdida de identidad de un pueblo a manos de la manipulación levada a cabo por un estado futurista y despiadado, Poncela comparte pantalla con Lorenzo Quinteros, Alejandro Urdapilleta y Patricio Contreras. El film está considerado por la crítica como una propuesta novedosa y poco comprendida, ya que al momento de su estreno, no contó con el apoyo del público y duró pocas semanas e cartel. Allí Poncela despliega su enorme capacidad interpretativa y le da vida a Ariel Kluge, un hombre que parece salido de un cómic post-apocalíptico y que aparenta ser el único capaz de sobrevivir en el complejo contexto que plantea la historia.
CABECITA RUBIA (2001) de Luis Sampieri
El mago Tulán de Cabecita rubia podría considerarse su participación más bizarra, aunque no por ello, menos lograda. En el denostado film de Luis Samperi, Poncela se póne en el cuerpo de un prestidigitador de dudoso pasado que,junto a una joven trans que piensa en un cambio de sexo y una serie de personajes atravesados por las vicisitudes de la vida, vivencian una road movie por las rutas argentinas, materializando un mosaico emocional más que interesante y que le regala al espectador la posibilidad de pensar en cuestiones profundas del ser humano y sobre todo, del rol de la existencia.
QUERIDA VOY A COMPRAR CIGARRILLOS Y VUELVO (2011) de Cohn y Duprat
Algunos años antes de que fuera filmada, el recordado escritor Alberto Laiseca ideó aquella historia. Ernesto (protagonizado por Emilio Disi) un agente inmobiliario casi sobre el final de su vida se encuentra con Inmortal, un ser que logró trascender las leyes del tiempo y que le ofrece viajes astrales al pasado, a lo cual acepta sin tener en cuenta los riesgos que puede ocasionar transgredir aquella imposición divina de la finitud del hombre.