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16 Sep
16Sep

Corneliu Porumboiu es uno de los directores más prolíficos e interesantes que dio el cine rumano luego de la caída de Ceauceascu. Desde sus primeros films demostró un gran compromiso con la realidad de su país y utilizó el cine para testimoniar el estado en el que quedó la sociedad rumana luego de los radicales cambios que sufrieron como consecuencia de la muerte del dictador y la inesperada caída del Muro de Berlín, momento traumático, sin dudas,  para todos aquellos que integraron el bloque de países comunistas.

Desde entonces Porumboiu filmó interesantes piezas como 12:08 al este de Bucarest (deliciosa comedia en la que un beodo profesor de historia aparece en diferentes programas de televisión contando su epopéyica experiencia en los levantamientos de 1989 previos a la caída del muro) o Policia Adjectif (drama que tiene como protagonista a un policía que sufre una crisis de identidad al advertirse diferente de la fuerza policial de la que forma parte) las cuales le valieron un gran reconocimiento dentro del mundo cinematográfico. 

Por eso quizás sea que en la última película haya querido devolverle al cine mucho de lo que le ha dado en el corto pero interesante período que lleva como realizador.Cae la noche en Bucarest es una película de difícil encuadre genérico. La trama tiene como protagonista a Paul, un director de cine (BogdanDumitrache) que se encuentra en pleno plan de rodaje. Diana Avramut  interpreta a Alina, una joven e inexperta actriz que será la protagonista de su film y entre largos diálogos, ensayos de escena y muchas discusiones surge entre ambos una relación por fuera de lo laboral.

Pero algo raro sucede con la trama, ya que a los pocos minutos  de comenzada la historia, el espectador se da cuenta de que no hay una estructura basada en el clásico esquema de introducción, nudo y desenlace sino que, por el contrario, la atención habrá que ponerla en aquello que se dice y en cómo se dice. Por ello, sin una trama que incluya demasiados conflictos, puntos de giro o transformaciones radicales de personajes, los diálogos entre ambos protagonistas se transformarán en uno de los homenajes al cine más originales que se hayan visto.

Muchas de las escenas están filmadas dentro del auto que recorre la ciudad (único registro que se tiene de Bucarest y que, paradójicamente, aparece desenfocada la mayor parte del tiempo) y allí, tomados en planos fijos, ambos tienen conversaciones acerca de los difícil que es vivir del cine, la diferencia entre utilizar el formato fílmico o digital y otras cuestiones técnicas como la duración de los planos, la composición de imágenes y hasta como se debe componer un personaje.

Pero sin dudas, la escena que más conmueve y que deja en evidencia la verdadera intención de Porumboiu a la hora de filmarla es aquella en la que Alina, luego de ser comparada por otro cineasta con la italiana Mónica Vitti le pregunta a Paul quién es ella. Allí Paul le explica que fue la musa de Michelangelo Antonioni y ella le retruca que tampoco lo conoce. Él sonríe y le enumera la filmografía del director  y le pregunta si vió alguna de todas esas. 

Ella le responde que no y él le aconseja que las tiene que ver ya que fueron “muy importantes para la historia del cine” y le agrega, a modo de consejero, que desconocerlas es como intentar estudiar teatro y desconocer a Chejov, a lo cual ella cae en la cuenta de su falencia y, entre sorprendida y avergonzada, le responde que las tiene que ver de manera urgente.

Diálogos de ese estilo no abundan en el cine actual (y mucho menos interpretados con el tono y el modo en que lo hace Porumboiu) ni tampoco escenas que los contengan de un modo impecable y magistral (de hecho todo el film está resuelto en diecisiete planos con lo cual la atención se centra, inevitablemente,  en lo dicho y en la interpretación actoral).

Cae la noche en Bucarest es un film de diálogos y de loas al cine, entendido éste como la mayor manifestación artística de la historia, lo cual le significa a Porumboiu un medio eficaz para poner en pantalla la compleja realidad de la actual Bucarest. (Quienes quieran indagar en ese sentido deberán buscar en otros films de Porumboiu o de otros cineastas que tan buenas producciones vienen haciendo en ese sentido, como La Muerte del Sr. Lazarescu o Pa-ra-da, del italiano Mario Pontecorvo).

Un film indispensables para amantes del cine de autor y para quienes estén un poco más comprometidos con las actividades y el lenguaje cinematográfico. En esta oportunidad, no se puede decir que Porumboiu haya hecho un  film que entretenga o que permita entrever Rumania de fondo (de hecho la historia puede suceder en cualquier ciudad del mundo occidental). Pero lo que sí hace es formar.  Y sólo por eso se le agradece.

CAE LA NOCHE EN BUCAREST (2013, Coproducción Rumanía-Francia; 42 Km Film / Les Films du Worso) Dirección: Corneliu Porumboiu, Elenco: Bogdan Dumitrache, Diana Avramut, Mihaela Sarbu, Alexandru Papadopol, Fotografía: Tudor Mircea (89´- Color).

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