tiempo estimado de lectura : 6
26 Apr
26Apr

Cuando en aquel fatídico marzo de 1998 Alberto Olmedo perdió la vida en la ciudad que lo vió brillar, el pueblo argentino sintió que había quedado huérfano y que ya nadie jamás lo volvería a hacer reír. Por entonces, un joven Antonio Gasalla había protagonizado algunos espectáculos no tan masivos en la Calle Corrientes y frecuentaba los cafés concert como el hombre que le había puesto el cuerpo y la voz a la Mamá Cora de Esperando la carroza. Si bien su intervención en aquel film fue inolvidable, a nadie se le hubiera ocurrido que, un par de años más tarde, ese muchacho que parecía hacer teatro para una pequeña elite porteña llegaría a la televisión y, casi sin querer, les devolvería la risa a todos aquellos que seguían padeciendo la orfandad del capocómico desaparecido. 

Desde aquel Mundo de Antonio Gasalla que salía por ATC (hoy TVP) año tras año dejaba más en evidencia su talento y, a la pléyade de personajes creados por él (consecuencia de la gran capacidad que siempre tuvo como observador de la realidad) le fue sumando actores y humoristas de primerísima línea que lo ayudaron a forjar un éxito arrollador y la posibilidad de alzarse como el legítimo heredero del rosarino que con su abrupto final parecía haberse llevado consigo la risa nacional al más allá. Así es como a lo largo de su carrera se rodeó de glorias de la escena teatral como Norma Pons, Nelly Lainez, Juana Molina, Verónica Llinás, Laura Oliva, Adriana Aizemberg, JuanAcosta, Atilio Veronelli, Daniel Araoz y el inolvidable dúo dislocado de Humberto Tortonese y Alejandro Urdapilleta.

Luego de aquel golpe de popularidad le llegaron otras propuestas interesantes y en los años noventa -cuando se produjo la privatización de los canales de televisión - las reglas del juego cambiaron obligándolo a establecer sus programas en las abultadas grillas de Canal 9, Telefé o Canal 13 . En el 2000 realizó dos películas importantes (Almejas y mejillones -en coproducción española- y Dos hermanos junto a la querida y talentosa Graciela Borges) y luego arrolló con la puesta teatral de Más respeto que soy tu madre (basada en una novela del escritor y periodista Hernán Casciari) con la que estuvo cinco temporadas en cartel y repuso una segunda parte. 

En 2016, ya adulto y con el paso de los años sobre su cuerpo, declaró que no volvería al teatro porque ya no resistía ni el exceso de trabajo ni el stress que le provocaba una temporada temporada teatral. A partir de entonces se dedicó a participaciones televisivas (acompañando a Susana Giménez en su programa o como jurado del "Bailando por un sueño") y en los últimos años, algunos problemas de salud lo alejaron de la escena y lo obligaron a recluírse en su casa. Es por eso que el Centro Cultural Kirchner quiso homenajearlo como el gran señor de la comedia nacional que es y para ello organizó una muestra que, a través de fotografías, objetos y proyecciones invitan al espectador a rememorar los hitos en la brillante carrera que lo trasnformó en una de las más grandes estrellas de la historia del teatro argentino.

A continuación le comparto algunas imágenes que componen la muestra:

La muestra arranca con una proyección del personaje de la neurona, uno de los primeros que hizo en el Maipo y en algunas ocasiones llevó a la televisión.

La neurona original se exhibe para que el público pueda poner su cara tras ella y se tome una fotografía

Años 70 y un joven egresado de la Escuela Nacional de Arte Dramático de Buenos Aires se iniciaba en el cine en La Tregua, de sergio Renán. El clásico de Mario Benedetti le supuso a Gasalla la posibilidad de de demostrar que podía encarnar papeles dramáticos además de los que luego realizó en sus performances humorísticas. 

Póster de los años setenta promocionando una de sus obras en el Teatro Maipo, la catedral de la revista

                            En un camarín improvisado en una actuación en la Biblioteca Nacional

             Años setenta y Gasalla se adelantaba al estilo drag queen en el Maipo sin saberlo 

Siempre estuvo rodeado de mujeres bellas y talentosas. Aquí con Cecilia Rosetto y Gabriela Acher

                             En una de sus obras performaticas desplegadas en el Maipo

El Mundo de Antonio Gasalla era uno de los programas más vistos de la televisión argentina. Por las diferentes temporadas pasaron grandes de la escena nacional como Norma Pons, Verónica LLinás, Juana Molina, Adriana Aizenberg y Mónica Scaparone. En el staff masculino destacaron Juan Acosta, Atilio Veronelli, Carlos Parrilla y Claudio Giúdice.

                        En un alto de las grabaciones de El Mundo de Antonio Gasalla en Canal 7  

Década del 90 en Canal 7. El sketch de Matilde y su atribulada familia y vecinos con los que convivía en una villa miseria significaba el pico de rating en todo el programa. La dupla con Norma Pons (la Palmira) y Juana Molina (La Nelly) no sólo era desopilante sino que le permitía a la audiencia disfrutar de dos de las grandes figuras femeninas del nuevo humor nacional.

Con el elenco completo de su programa durante la re-inauguración del Teatro Coliseo Podestá de La Plata en 1995

Sin dudas los años en que Edith cobijó a Tortonese y Urdapilleta como partennaires de escena fueron los que más felicidad y desparpajo le dieron a los televidentes. Dueños de una forma única y atrevida para hacer humor, el dúo alcanzó su máxima popularidad y llevaron a la pantalla una muestra del under porteño surgido en diferentes sótanos de la ciudad tras el advenimiento de la democracia en 1983. 

Una pared con un collage de fotografías en color dejan entrever la galería de personajes que pasaron por sus programas y de cómo se supo transformar en el cómico argentino de mayor trascendencia luego de la desaparición de Alberto Olmedo. 

La Gorda, cholula, atrevida y totalmente sacada de quicio por vivir constantemente a dieta era uno de los personajes más divertidos de toda la galería gasallesca. Sus entrevistas exponían a los invitados y les proponía un interesante contrapunto de actuación que los espectadores disfrutaban y aplaudían.

Para la muestra se reconstruyó la escenografía del sketch televisivo de Mamá Cora y los visitantes se pueden fotografiar en él y observar de cerca cada uno de los elementos que alguna vez utilizó el cómico.

El mítico teléfono desde el cual Mamá Cora divagaba y confundía las conversaciones acompaña el portarretrato con la imagen de la abuela más amada y admirada por la población argentina.

Camarín: la trastienda del cómico argentino 

(CCK Centro Cultural Kirchner)

Del 20/04 al 30/06. Entrada libre y gratuita

Horarios: 14 a 20 hs

Comentarios
* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.